ACTUALIZACIÓN DE ENTRADAS (05-IX-2017)

El nacionalismo


Puesto que el hombre nace de una raza y dentro de ella, su cultura, educación y mentalidad tienen carácter genético. De ahí esos caracteres nacionales tan peculiares y tan profundamente impresos en los pueblos más antiguos que se perfilan tan inequívocamente en toda su actuación sobre la tierra. Así como la fuente se enriquece con los componentes, fuerzas activas y sabor propios del suelo de donde brotó, así también el carácter de los pueblos antiguos se originó de los rasgos raciales, la región que habitaban, el sistema de vida adoptado y la educación, como también de las ocupaciones preferidas y las hazañas de su temprana historia que le eran propias. Las costumbres de los mayores penetraban profundamente y servían al pueblo de sublime modelo. HERDER, J. G. von (1784-91): Ideas para una Filosofía de la Historia de la Humanidad.


[en construcción]

Todos los que hablan un mismo idioma [...] hállanse unidos entre sí desde el principio por un cúmulo de lazos invisibles [...] de modo que los hombres no forman una nación porque viven en este o el otro lado de una cordillera de montañas o un río, sino que viven juntos [...] porque primitivamente, y en virtud de leyes naturales de orden superior, formaban ya un pueblo. Así la nación alemana, gracias a poseer un idioma y una manera de pensar comunes, hallábase suficientemente unida y se distinguía con claridad de los demás pueblos de la vieja Europa [...]. Quien había nacido dentro del ámbito de la lengua alemana era considerado ciudadano por partida doble; por una parte, era ciudadano del Estado en que había nacido, a cuya protección era encomendado; por otra, era ciudadano de toda la patria común de la nación alemana. [...] De la misma manera que, sin lugar a duda, es cierto que, allí donde hay una lengua específica, debe existir también una nación especifica con derecho a ocuparse de sus asuntos con autonomía y a gobernarse ella misma, puede a su vez decirse que un pueblo que ha dejado de gobernarse a sí mismo tiene también que renunciar a su lengua y confundirse con el vencedor a fin de que surjan la unidad y la paz interior [...]. FICHTE, J. G. (1807): Discursos a la nación alemana.



 Esquemas del Nacionalismo e Identidades múltiples


Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, conocidos desde tiempo inmemorial con un mismo nombre (el pueblo italiano); vivimos entre los límites naturales más precisos que Dios haya trazado jamás (el mar y las montañas más altas de Europa); hablamos la misma lengua,[...] tenemos las mismas creencias, las mismas costumbres y hábitos, [...] nos sentimos orgullosos del más glorioso pasado político, científico y artístico que se ha conocido en la historia europea [...]. No tenemos ni bandera, ni nombre político, ni un puesto entre las naciones europeas [...] Estamos desmembrados en ocho Estados [...] independientes unos de otros, sin alianza, sin unidad de destino, sin relación organizada entre ellos [...]. No existe libertad ni de prensa, ni de asociación, ni de palabra, [...]; nada. Uno de estos Estados que comprende la cuarta parte de la península, pertenece a Austria: los otros padecen ciegamente su influencia. MAZZINI, G. (1845): Italia, Austria y el Papa.

Una nación es la asociación de todos los hombres que, agrupados por la lengua, por ciertas condiciones geográficas o por el papel desempeñado en la historia, reconocen un mismo principio y marchan, bajo el impulso de un derecho unificado, a la conquista de un mismo objetivo definido. [...] La patria es, ante todo, la conciencia de la patria. MAZZINI, G. (1850). ¿Qué es una nación?



 Mapas unificaciones de Alemania e Italia

Una Nación es un alma, un principio espiritual. Dos cosas que, en realidad, se convierten en una, constituyen esta alma, este principio espiritual. Una se encuentra en el pasado, y la otra en el presente. Una es la posesión de un rico legado de recuerdos, la otra el consentimiento actual, el deseo de vivir conjuntamente, la voluntad de hacer valer la herencia de quien lo ha recibido [...]. Una nación es, pues, una gran solidaridad [...]. La existencia de una nación es un plebiscito de cada día, como la existencia del individuo es una afirmación perpetua de vida. [...] ¿Sobre qué criterios se funda este derecho nacional?
1- Muchos dicen que la raza, sin embargo [esta] nada ha significado en la constitución de las naciones modernas. Francia es céltica, ibérica, germánica; Alemania es germánica, es céltica, es eslava. La verdad es que no hay raza pura, y que asentar la política en el análisis etnográfico es montarla sobre una quimera.
2- Lo que acabamos de decir de la raza también debe decirse de la lengua. La lengua invita a reunirse, pero no fuerza a ello.
3- Tampoco la religión puede ofrecer base suficiente para el establecimiento de una nacionalidad moderna. La religión se ha vuelto cosa individual; mira a la conciencia de cada uno.
4- La geografía (las que llaman fronteras naturales) tiene una parte considerable en la división de las naciones. La geografía es uno de los factores esenciales de la historia. 
Acabamos de ver lo que no basta para crear tal principio nacional: la raza, la lengua, la afinidad religiosa, la geografía. ¿Qué más hace falta? Dos cosas. La una es la posesión en común de un rico legado de recuerdos; la otra es el consentimiento actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de seguir haciendo valer la herencia que se ha recibido indivisa. Una nación es, pues, una gran solidaridad constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de los que aún se está dispuesto a hacer [...] Las naciones no son algo eterno. Han comenzado y concluirán. Probablemente las reemplazará la confederación europea. RENAN, E. (1882): ¿Qué es una Nación?.


MATERIAL COMPLEMENTARIO: El nacionalismo
La Unificación de Italia
La Unificación de Alemania
Documentales "Bismarck: canciller y demonio" y vídeos "La unificación italiana""La unificación alemana" por J. Morilla Ordónez y fragmentos 1 y 2 de "El Gatopardo".
Podcasts "Orígenes y desarrollo el estado-nación" y "Nación y nacionalismo: historia y desarrollo de un concepto" de La linterna de Diógenes.
Cine: El gatopardo (1963).
FUENTES: USAL, Clases de Historia, Blog de Pedro Oña