ACTUALIZACIÓN DE ENTRADAS: Leonardo da Vinci. - (24-IV-2016)

La Antigua Grecia durante el siglo V a. C.


A los griegos que se hallaban en las Termópilas el primero que les anunció que iban a morir al rayar el día fue el adivino Megistias, pues lo había observado en las entrañas de las víctimas; posteriormente, hubo asimismo unos desertores que les informaron de la maniobra envolvente de los persas (esos sujetos dieron la alarma cuando todavía era de noche); mientras que, en tercer lugar, lo hicieron los vigías, que bajaron corriendo de las cumbres cuando ya alboreaba el día. Los griegos, entonces, estudiaron la situación y sus pareceres discreparon: unos se negaban a abandonar la posición, en tanto que otros se oponían a ese plan. Finalmente, los efectivos griegos se separaron y mientras que unos se retiraron, dispersándose en dirección a sus respectivas ciudades, otros se mostraron dispuestos a quedarse allí con Leónidas [...]. Entretanto, al salir el sol, Jerjes efectuó unas libaciones y, tras aguardar cierto tiempo, poco más o menos hasta la hora en la que el ágora se ve concurrida, inició finalmente su ataque (pues era eso precisamente lo que le había recomendado Epialtes, ya que para bajar desde la montaña se necesitaba menos tiempo, y el trecho a salvar era mucho más corto que para subir a ella dando un rodeo). Los bárbaros de Jerjes se lanzaron, pues, al asalto y, en aquellos instantes, los griegos de Leónidas, como personas que iban al encuentro de la muerte, se aventuraron, mucho más que en los primeros combates, a salir a la zona más ancha del desfiladero. Durante los días precedentes, como lo que se defendía era el muro que protegía la posición, se limitaban a realizar tímidas salidas y a combatir en las zonas más angostas. Pero en aquellos momentos, trabaron combate fuera del paso y los bárbaros sufrieron cuantiosas bajas, pues, situados detrás de sus unidades, los oficiales, provistos de látigos, azotaban a todo el mundo, obligando a sus hombres a proseguir sin cesar su avance. De ahí que muchos soldados cayeran al mar, perdiendo la vida, y muchísimos más perecieron al ser pisoteados vivos por sus propios camaradas; sin embargo, nadie se preocupaba del que sucumbía. Los griegos, como sabían que iban a morir debido a la maniobra envolvente de los persas por la montaña, desplegaron contra los bárbaros todas las energías que les quedaban con un furor temerario. Llegó, finalmente, un momento en que la mayoría de ellos tenían ya sus lanzas rotas, pero siguieron matando a los persas con sus espadas. En el transcurso de esta gesta cayó Leónidas, tras un heroico comportamiento, y con él otros destacados espartiatas, cuyos nombres he conseguido averiguar, ya que fueron personajes dignos de ser recordados, y, asimismo, he logrado averiguar, en su totalidad, los nombres de los trescientos. [...] Por el cadáver de Leónidas se suscitó una encarnizada pugna entre persas y lacedemonios, hasta que los griegos, merced a su valentía, lograron hacerse con él y en cuatro ocasiones obligaron a retroceder a sus adversarios. Esa fase de la batalla se prolongó hasta que se presentaron los persas que iban con Epialtes; pues, cuando los griegos se percataron de que dichos efectivos habían llegado, la lucha cambió radicalmente de aspecto: los griegos se batieron en retirada hacia la zona más estrecha del paso y, después de rebasar el muro, fueron a apostarse sobre la colina todos ellos juntos a excepción de los tebanos. [...] En dicho lugar se defendían con sus dagas quienes tenían la suerte de conservarlas todavía en su poder, y hasta con las manos y los dientes, cuando los bárbaros los sepultaron bajo una lluvia de proyectiles, ya que unos se lanzaron en su persecución y, tras demoler el muro que protegía la posición, los hostigaban de frente, mientras que otros, después de la maniobra envolvente, los acosaban por todas partes. HERÓDOTO: Historia, VII, 219-228.

El desastre del 98


[En construcción]

La guerra no es contra el español que, en el seguro de sus hijos y en el acatamiento a la patria que se ganen, podrá gozar respetado, y aun amado, de la libertad que sólo arrollará a los que le salgan, imprevisores, al camino. Nosotros, los cubanos, empezamos la guerra, y los cubanos y los españoles la terminaremos […]. No hay odio en el pecho antillano, y el cubano saluda en la muerte al español a quién la crueldad del ejército forzoso arrancó de su casa y su terreno para venir a asesinar en pecho de hombres la libertad que él mismo ansia. Más que saludarlo en la muerte quisiera la Revolución acogerlo en vida, y la República será un tranquilo hogar para todos los españoles laboriosos y honestos, que podrán gozar en ella de la libertad y de los bienes que no habrían de encontrar aún por largo tiempo en la flaqueza, la apatía y los vicios políticos de su país […]. MARTÍ, J. y GÓMEZ, M. (1895): Manifiesto de Montecristi.

Street Art

Einstein, por Edoardo Kobra en Sao Paulo


En los últimos años el paisaje de las ciudades más importantes del mundo ha sido renovado debido al surgimiento de un movimiento cultural integrado por artistas avocados al graffiti y al arte urbano. El término de arte callejero o urbano se utiliza para describir el trabajo de un conjunto heterogéneo de artistas que han desarrollado un modo de expresión artística en las calles mediante el uso de diversas técnicas como el graffiti, la serigrafía, el collage y el esténcil.
Muchos movimientos artísticos surgieron por una necesidad de expresar, trasmitir pensamientos y creencias sociales y culturales. El arte callejero, al integrar sus elementos en lugares públicos bastante transitados, pretende sorprender a los espectadores. Suele tener un llamativo mensaje subversivo que critica a la sociedad con ironía e invita a la lucha social, la crítica política o, simplemente, a la reflexión. Por otro lado, no todos los artistas buscan transmitir un pensamiento sino que algunos son más espontáneos, pintan sin pensar demasiado en que desean transmitirle a la sociedad. Debido a esto es que la mayoría de las obras se salen de los parámetros establecidos en el mundo del arte. Son desprolijas, no contienen muchos detalles y están hechas de manera apresurada sin un análisis previo. Los temas utilizados por los distintos artistas adeptos al arte callejero son diversos pero siempre buscan provocar y sobre todo persuadir a la sociedad, llamar la atención es su principal objetivo. Muchos de los temas tienen que ver con personajes emblemáticos de la actualidad y del pasado, con la política, o simplemente con temas varios.

RecreArte, una visión personal del arte

"Cesto con frutas" (1596) de Caravaggio; por Alberto Arribas Rufes (curso 2014-15)



La actividad RecreArte es individual, voluntaria y evaluable con un máximo de hasta 1 punto. Ésta consiste en elaborar una reproducción (fotografía, vídeo, dibujo, collage, manualidad, etc.) de una Obra Maestra de la Historia de Arte presente en el temario.

El alumno puede entregar un máximo de 3 recreaciones por evaluación. Para su correcta presentación, éstas deben contener, obligatoriamente, los siguientes elementos:

1.- Imagen original de la obra de arte.
2.- Recreación del alumno.
3.- Título de la obra, Fecha de elaboración, Autor, Estilo Artístico y Museo.

El Reino Visigodo



Theudorico, rey de los godos, con el asentimiento y beneplácito del emperador Avito, entra en las Hispanias con su poderoso ejército. Sale a su encuentro Rechiario con gran número de suevos, y empeñada a poco la batalla a las doce millas de la ciudad de Astorga, junto al río Orbigo, el día tercero antes de las Nonas de octubre, feria sexta, es vencido Rechiario, de tal suerte que, destrozadas sus huestes, hechos prisioneros no pocos de los suyos y puestos en fuga los demás, herido y fugitivo, logra, con gran dificultad, refugiarse en las extremidades de Galicia. Theudorico se encamina con su ejército a Braga, última ciudad de Galicia, y el día quinto antes de las Calendas de noviembre, que era domingo, entra en ella y la saquea de manera incruenta, pero bastante triste y lamentable. Apodéranse los godos de gran número de cautivos romanos; destruyen las basílicas de los Santos; roban y derriban los altares; arrojan de allí a las vírgenes del Señor, pero sin deshonrarlas; despojan a los clérigos de sus vestiduras, llegando hasta la desnudez del pudor; tienen a hombres, mujeres y niños confundidos unos con otros; expulsan de los lugares santos a todos los que en ellos se habían refugiado, y convierten los templos en horribles establos de jumentos, ovejas y camellos; todo lo cual trae a la memoria lo escrito acerca de los castigos con que la ira del cielo afligió a Jerusalén.