ACTUALIZACIÓN DE ENTRADAS: La religión grecorromana. - (19-I-2017)

Vettones: los señores de los verracos


Tiene [el Tajo] su nacimiento entre los celtíberos y corre a través de Vettones, Carpetanos y Lusitanos para desembocar en el equinoccio. [...] De las regiones ya referidas, los Oretanos, que están por encima, son los más meridionales y se extienden hasta la costa por la región de dentro de las Columnas de Hércules. Tras ellos hacia el Norte están los Carpetanos, después los Vettones y los Vacceos, a través de los cuales corre el Duero que tiene en Acontia, ciudad de los Vacceos, un lugar de paso. ESTRABÓN: Geografía, III, 3, 1-2.
Lusitania comienza a partir del Duero... comprende las gentes Célticas, los Túrdulos y, alrededor del Tajo, los Vettones. Del Anas al Sacrum Promontorium, los Lusitanos. PLINIO: Historia natural, IV, 113

El nacionalismo


Puesto que el hombre nace de una raza y dentro de ella, su cultura, educación y mentalidad tienen carácter genético. De ahí esos caracteres nacionales tan peculiares y tan profundamente impresos en los pueblos más antiguos que se perfilan tan inequívocamente en toda su actuación sobre la tierra. Así como la fuente se enriquece con los componentes, fuerzas activas y sabor propios del suelo de donde brotó, así también el carácter de los pueblos antiguos se originó de los rasgos raciales, la región que habitaban, el sistema de vida adoptado y la educación, como también de las ocupaciones preferidas y las hazañas de su temprana historia que le eran propias. Las costumbres de los mayores penetraban profundamente y servían al pueblo de sublime modelo. HERDER, J. G. von (1784-91): Ideas para una Filosofía de la Historia de la Humanidad.

El caballero medieval


Les gusta oír y escuchar a los hombres de pro hablar de acciones militares, y les gusta ver a los caballeros con sus armas, y disfrutan mirando las finas monturas y los caballos de carga. GEOFFROI DE CHARNY (1350): Libro de caballería.
Sus bacinetes lucía bruñidos y radiantes, resplandeciendo a la luz del sol; sus lanzas, sus pendones y sus escudos iluminaban los campos a su paso. Sus mejores y más relucientes estandartes, sus caballos de mil tonalidades, sus escudos de armas de diversos colores, y sus túnicas blancas como la harina, los hacía parecer resplandecientes cuales ángeles del Reino de los Cielos. BARBOUR, J. : The Bruce.


[en construcción]

El Carlismo


Desde el pasado mes de marzo, Cataluña está entrega­da a perturbaciones que, habiendo comenzado parciales y aisladas, han tomado más tarde cierto aumento y se desarro­llan de manera tan amenazadora que hay que temer que muy pronto cubran la provincia entera. Al comienzo los gritos de los rebeldes eran "Viva Carlos quinto, viva la Inquisición, muerte a los negros [liberales], fuera los franceses". Al pasar del sur al norte la sedición los ha cambiado y ahora son "Viva el rey absoluto, viva la Inquisición, fuera la policía y los sectarios". Tomaban antes el nombre de "carlistas"; actualmente se lla­man "realistas agraviados". El triunfo de la religión, el resta­blecimiento de la Inquisición y la muerte de los negros [liberales]: he aquí lo que es común a los facciosos del sur y del norte, a los de ayer y a los de hoy. Informe del embajador francés en España (1827).

Alejandro Magno


Filipo fue rey de los macedonios durante veinticuatro años, y aunque dispuso de pocos recursos convirtió a su reino en la mayor potencia de Europa, y esto a pesar de que se hizo cargo de un país avasallado por los ilirios [...] Merced a su decisión consiguió el mando de Grecia de manos de ciudades que reconocían gustosamente su primacía. Venció a quienes violaron el santuario de Delfos [...] Después de someter a los ilirios, peones, tracios, escitas y demás pueblos limítrofes afrontó la tarea de disolución del Imperio persa. Cuando a la cabeza de un ejército se disponía a liberar a las ciudades griegas de Asia fue sorprendido por el límite del destino. Dejó un poderío de tal magnitud que su hijo Alejandro no tuvo necesidad de recurrir a sus socios para destrozar la hegemonía persa. Estas realizaciones no fueron producto de la suerte, sino de sus propias virtudes, ya que el rey Filipo destacó por su ingenio militar, por su valor y por la esplendidez de su carácter. DIODORO DE SICILIA, Biblioteca Histórica, XVI, 1, 1-6.